¿Quién importa? ¿Y qué sucede cuando dejamos a la gente fuera?

Cada comunidad está formada por personas que contribuyen a los lugares que consideran su hogar. Crían familias, dirigen negocios, trabajan, pagan impuestos, participan como voluntarios y entablan relaciones con sus vecinos. 

Cada diez años, el censo estadounidense ofrece una imagen crucial de nuestras comunidades. Pero los cambios propuestos para el censo de 2030 plantean una pregunta fundamental: ¿Se contará y representará a todas las personas en ese censo? 

El censo forma parte de nuestra democracia desde 1790 y ayuda a determinar cómo están representadas las comunidades en el Congreso. La información del censo también nos permite comprender cómo están cambiando las comunidades y fundamentar las decisiones sobre recursos y servicios. 

La Oficina del Censo de Estados Unidos propone dos cambios importantes: 

  • Excluir del recuento de población utilizado para determinar la representación en el Congreso a ciertos no ciudadanos que no son residentes permanentes legales. 
  • Eliminar las preguntas sobre raza y etnia del cuestionario del Censo Decenal. 

Quienes apoyan estos cambios argumentan que ayudarían a que el censo se centre en su propósito constitucional, simplificarían el cuestionario y reducirían la carga para los encuestados. Estas son consideraciones importantes. 

Pero las propuestas también plantean interrogantes sobre la precisión con la que están representadas nuestras comunidades y sobre cuánta información tenemos para comprenderlas. 

 Un recuento es un mapa de nuestras comunidades. 

Piensa en el censo como un mapa de tu comunidad. Nos ayuda a comprender cuántas personas viven allí, dónde está creciendo la población y cómo están cambiando las comunidades. 

Pero, ¿qué ocurre cuando ese mapa no refleja con exactitud la realidad de todos? 

Las personas no desaparecen porque las excluyamos de un censo de población. Siguen siendo nuestros vecinos. Sus hijos siguen asistiendo a las escuelas locales. Recorren las mismas carreteras, buscan atención médica, pagan impuestos y contribuyen a las comunidades y economías donde viven. 

En Methodist Healthcare Ministries of South Texas, Inc. (MHM), trabajamos en colaboración con comunidades de 74 condados. Sabemos que comprender quiénes viven en nuestras comunidades y los desafíos que enfrentan es fundamental para tomar decisiones acertadas. 

¿En qué zonas las familias tienen dificultades para acceder a alimentos nutritivos? ¿Dónde el transporte representa un obstáculo para la atención médica? ¿Qué comunidades están creciendo y qué servicios necesitarán? 

Los buenos datos nos ayudan a responder estas preguntas, identificar deficiencias y hacer un mejor uso de los recursos limitados. 

 Lo que no medimos se vuelve más difícil de comprender. 

La propuesta de eliminar las preguntas sobre raza y etnia plantea una preocupación diferente. 

Para comprender la salud y el acceso a la atención médica, es necesario ir más allá de saber cuántas personas viven en una comunidad. También debemos entender dónde existen desigualdades y quiénes pueden enfrentar mayores obstáculos. 

Los datos sobre raza y etnia nos ayudan a identificar diferencias en los resultados de salud, comprender dónde los servicios pueden no estar llegando a todos y evaluar si nuestros esfuerzos están marcando la diferencia. 

Si bien otras encuestas seguirían recabando esta información, eliminar estas preguntas del Censo Decenal significaría perder una fuente importante de datos sobre nuestras comunidades. Cuando perdemos información que nos ayuda a identificar las desigualdades, estas no desaparecen; simplemente se vuelven más difíciles de detectar y abordar. 

 Diferentes perspectivas, una responsabilidad compartida. 

Podemos discrepar sobre la política migratoria, el gasto público y el papel del gobierno. Estos debates son propios de nuestra democracia, y es legítimo que existan diferentes puntos de vista. Independientemente de nuestra postura sobre estos temas, todos nos beneficiamos de contar con información fiable y precisa sobre las comunidades en las que vivimos. 

En MHM, nuestra misión es servir a la humanidad para honrar a Dios, y nuestra visión nos impulsa a liderar la mejora del bienestar de las poblaciones más vulnerables. Este trabajo comienza con la comprensión de las personas y los lugares a los que servimos. Por ello, presentamos comentarios públicos expresando nuestra preocupación por los cambios propuestos al Censo de 2030. Lea nuestros comentarios y envíe los suyos en Regulations.gov.

Invitamos a todos a informarse sobre la propuesta, a considerar sus posibles implicaciones para sus comunidades y a compartir sus puntos de vista. El plazo para presentar comentarios públicos finaliza el 2 de noviembre de 2026.

Un censo preciso nos ayuda a ver nuestras comunidades tal como son, con todas las personas que las consideran su hogar.