Purposeful In Pink: Una historia de nueva esperanza y fe en el marco del Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama

Un diagnóstico de cáncer puede parecer una sentencia de por vida, pero para Sandra Moreno se ha convertido en el propósito de su vida. Moreno es una administradora de casos II en Methodist Healthcare Ministries of South Texas Inc.; también es esposa, madre y sobreviviente de cáncer de mama; es un camino que no recorre sola. Antes de fines de 2024, es probable que más de 300,000 mujeres reciban un diagnóstico de cáncer de mama. Durante octubre, se comparten historias de supervivencia y recuerdos como parte del Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama. También es un momento crucial para intercambiar recursos y alentar las mamografías. Moreno está reflexionando sobre su batalla contra el cáncer de mama, un viaje que la llevó a descubrir una nueva fuerza y ​​fe. 

Un enemigo familiar 

En 2000, al padre de Moreno le diagnosticaron cáncer de próstata; su hermana mayor también luchó contra una forma de linfoma no Hodgkin y, en 2017, contra un cáncer de mama en etapa 1. Dado el historial médico de su familia, Moreno quería saber si podía estar en riesgo: "Me hice pruebas cuando diagnosticaron a mi hermana y no cumplía con ninguna de las características genéticas familiares en ese momento". Sin embargo, Moreno dijo que el cáncer "puede ser silencioso". Hacia fines de 2020, comenzó a sentir un cambio en su cuerpo. Moreno decidió esperar a su examen anual, que estaba programado para mayo de 2021. Esa cita condujo a una mamografía y una biopsia; Moreno luego se enteró de que tenía cáncer de mama en etapa 2. Recuerda la llamada telefónica que cambió su vida para siempre: "Uno de mis hijos trillizos estaba conmigo en casa cuando mi médico me llamó con los resultados. No fue una llamada fácil, ya que lloró por teléfono conmigo. Mi hijo me abrazó hasta que mi esposo llegó a casa. Nos sentamos y lloramos, y todavía nos veo en esos momentos oscuros de incertidumbre”. Aunque sus médicos dijeron que su cáncer era tratable, estaba plagada de emociones y miedo de “morir, dejar a mi familia, preocupación, ira, sentirse sola”. 

El largo viaje que nos espera 

El cáncer de Moreno se consideró agresivo, lo que significaba que su tratamiento también lo sería. Necesitaba un puerto y quimioterapia, lo que afectó su cuerpo: “No pude trabajar mucho tiempo en la oficina después de cinco días de quimioterapia; los efectos fueron terribles. Estaba débil, frágil, cansada, no comía, tenía náuseas y no podía estar lejos del baño. Comer era lo más difícil. Los olores me enfermaban, por lo que mi familia no podía cocinar. Desarrollé un sarpullido por la quimioterapia en la cara que era muy doloroso, no podía estar al sol y todos estos eran efectos que no podía controlar”. Aunque sus días estaban llenos de incertidumbre, encontró consuelo en su familia, vecinos y miembros del equipo de MHM. Moreno finalmente se sometió a una mastectomía doble y reconstrucción en diciembre de 2021: “Pasé seis semanas recuperándome y necesité fisioterapia extensa. Trabajé duro todos los días. Mi objetivo era volver a correr, ya que había estado corriendo medias maratones por diversión”. 

Del dolor al propósito  

Su camino hacia la remisión no fue fácil, pero ella sabe que no todo el mundo puede compartir su experiencia: “He perdido a tantas personas a mi alrededor por otros tipos de cáncer; lloro por ellas”. La perspectiva de vida de Moreno cambió, y también su propósito. Forma parte de la Campaña Refresh de Methodist Healthcare Ministries, una iniciativa de recaudación de fondos que beneficia a varias organizaciones. También lidera los esfuerzos de la Sociedad Estadounidense del Cáncer: “He hecho presentaciones en departamentos internos, me he reunido en privado con miembros del equipo, clientes, he compartido mis libros, información y la voluntad de luchar”. Sigue agradecida por sus seres queridos y la fe que la ayudó a salir adelante: “Tuve el poder de las oraciones a mi alrededor. Necesitamos apoyarnos unos a otros, y cada uno lo hace a su manera”.  

El camino para convertirse en una sobreviviente de cáncer suele estar plagado de luchas y dolor. Para Moreno, esos momentos quedarán grabados en su mente para siempre: “No muchos saben de mis días malos, de lo enferma que estaba, de lo poco que quería compañía, de las muchas veces que lloré”. Sin embargo, su camino también está lleno de fuerza y ​​perseverancia. Moreno espera ser una luz para los demás durante sus días oscuros: “Es hora de mostrarles a los demás lo mucho que se puede hacer desde el otro lado. Pueden luchar y pueden salir fortalecidos”. Moreno está llena de esperanza y de un sentido de fe más fuerte; les recuerda a los demás que “no están solos”.